Quién es y qué labor desempeña un Inspector de Seguros

Jue, 07/06/2018

Por Javier Aguilar López, profesor preparador de la Oposición de Inspectores de Seguros del Estado

La primera idea que se nos viene a la cabeza cuando escuchamos esta profesión es aquel profesional que investiga si realmente ha ocurrido un siniestro o si se está cometiendo un fraude a una aseguradora.

Pero realmente el Inspector de seguros es un funcionario de la Administración General del Estado, cuya labor profesional esta destinada a la ordenación y supervisión del sector asegurador y de los fondos de pensiones, realizando entre otras las siguientes funciones:

  • Labores de inspección de entidades aseguradoras y fondos de pensiones.

  • Preparación e impulso de proyectos normativos en sus materias de competencia.

  • Control del cumplimiento de requisitos para ejercer la actividad y de las diversas operaciones societarias.

  • Protección de los asegurados, beneficiarios y participes en planes de pensiones, mediante la resolución de quejas y reclamaciones presentadas contra las entidades.

  • Comprobación de cálculos actuariales aplicados en las operaciones.

  • Participación activa en EIOPA (Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación), mediante la asignación de miembros en distintos grupos de trabajo.

  • Contestación a consultas en materia de seguros y reaseguros, mediación y planes y fondos de pensiones.

Para poder desarrollar este trabajo se debe superar una oposición, que nos exige estar en posesión de una carrera o grado. En cuanto si es necesaria alguna titulación en concreto debemos indicar que no, pero si es cierto que la mayor parte de los participes en el proceso son licenciados o graduados en Derecho, ADE, Economía y Actuariales.

Sin embargo, tal y como hemos indicado anteriormente la labor de un inspector puede desarrollarse en muy diversos ámbitos, desde aquellos que precisan unos conocimientos matemáticos exigentes (seguimiento y realización de cálculos financieros) a aquellos con conocimientos jurídicos (autorizaciones para el ejercicio de la actividad y otras operaciones societarias). Con lo que cualquier licenciado o graduado puede convertirse en Inspector de Seguros y labrarse una carrera profesional en función de aptitudes y preferencias.

Una vez que tomamos la decisión de empezar esta oposición, lo siguiente que tenemos que tener en cuenta es el desarrollo de la misma.

La convocatoria de plazas suele ser anual, habiendo convocado una media de 12 plazas estos últimos años. El número puede desanimarnos ante otras oposiciones donde se superan los tres dígitos, pero otro factor que debemos de tener en cuenta es el número de instancias que se presentan, estando la media en torno a 60, por lo que el número de opositores por plaza son 5. Es una competencia muy baja comparada con esas oposiciones de tres dígitos, con lo que disponemos de una importante ventaja para comenzar nuestra carrera.

El proceso esta compuesto de cinco exámenes y un periodo de adquisición de conocimientos en la escuela de la Hacienda Pública.

El primer ejercicio versa sobre preguntas de desarrollo de materias relacionadas con derecho y economía o actuariales según la opción que tomemos, mientras que el segundo es un ejercicio práctico de contabilidad y matemáticas.

Como consecuencia de la participación activa en la Unión Europea en el tercer ejercicio se realiza primero un examen escrito y después uno oral de inglés.

En el cuarto ejercicio se debe responder a veinte preguntas sobre teoría general de seguros, contabilidad de entidades aseguradoras, sistema financiero y fiscal español.

El quinto y último ejercicio consiste en exponer oralmente ante un tribunal tres temas de un total de 86. A pesar de que pueda dar miedo, con la práctica se pierde, llegando a ser capaces de exponer correctamente de forma natural.

El tiempo para llevar a cabo nuestro proyecto versa unos dos años si todo va bien, no obstante en tres o cuatro se puede estar realizando labores de inspección. Al respecto debemos tener en cuenta las circunstancias personales de cada uno, lo que implica que en algunas situaciones se supere la oposición más rápidamente y en otras se pueda dilatar algo más en el tiempo.

Y por último y no menos importante las retribuciones, el salario inicial suele estar entre 42.000 y 45.000 euros al año.