El coste de ser Interventor del Estado

Mi√©, 27/05/2009 ‚Äď 11:39

Muchos ciudadanos sabemos que existen personas muy sabias que controlan el gasto p√ļblico, personas gracias a las cuales el dinero de todos los espa√Īoles est√° a buen recaudo. Quiz√°, lo que una gran mayor√≠a desconoce es que esta funci√≥n la realiza principalmente el Interventor y Auditor del Estado, que es un Cuerpo de la Administraci√≥n General del Estado al que se accede por Oposici√≥n. Entre las responsabilidades asignadas a este Cuerpo est√° la de elaborar y ejecutar los Presupuestos Generales del Estado y la de calcular el d√©ficit p√ļblico, cuestiones que adquieren hoy en d√≠a una especial relevancia por la situaci√≥n econ√≥mica que atraviesa Espa√Īa.

Para ser Interventor y Auditor del Estado se requiere, seg√ļn las bases de su convocatoria, ser espa√Īol y estar en posesi√≥n del t√≠tulo de Licenciado; adem√°s, hay que preparar un programa cuyo dominio exige, en el mejor de los casos, un per√≠odo de tiempo no inferior a 2 a√Īos. A esto hay que a√Īadir un proceso de ex√°menes que dura en torno a 9 meses y un curso formativo que dura aproximadamente otros tantos. Por lo tanto y suponiendo que todo haya transcurrido muy bien, un Interventor puede incorporarse a su destino a los ¬†4 a√Īos de terminar la carrera.

Al opositor lo conoce quien est√° cerca de √©l y en el CEF sabemos de sus preocupaciones, de sus aspiraciones, de sus ilusiones. Por ello, podemos afirmar con seguridad que probablemente sea uno de los colectivos de este pa√≠s que menos derechos tiene y, parad√≥jicamente, que menos reivindicaciones expresa. La incertidumbre sobre su futuro laboral hace que concentre su esfuerzo y sus preocupaciones en estudiar. Y cuando deja de opositar, bien porque ha aprobado, bien porque al no conseguirlo se dedica a otra actividad distinta, el sufrimiento padecido durante los a√Īos de preparaci√≥n lo percibe como algo lejano, una p√°gina pasada que no vale la pena remover. En suma, el opositor nunca se queja.

El opositor debe ser consciente de que existen m√ļltiples circunstancias que pueden alterar los par√°metros que se fij√≥ al plantearse la oposici√≥n ¬†(reducci√≥n de plazas por el Gobierno para recortar el gasto p√ļblico, retraso en las convocatorias, retraso en el desarrollo de los ejercicios, plazas que quedan desiertas plazas porque el Tribunal considera que no tienen nivel suficiente, etc...). Pero de entre todos los avatares a los que se puede enfrentar el opositor, el que sin duda m√°s angustia le crea es un cambio de programa, sobre todo si √©ste se produce cerca de las fechas de los ex√°menes, ya que siempre le va a parecer que le dispondr√° de tiempo suficiente para adaptar su preparaci√≥n a los cambios que le exige la Administraci√≥n.

Consideramos, por tanto, muy desafortunada la nueva orientaci√≥n que se le quiere dar al programa de Interventores Auditores del Estado, que acaba de publicar el Ministerio de Econom√≠a y Hacienda el pasado d√≠a 20 de mayo en su p√°gina web, y que, de confirmarse mediante su publicaci√≥n en el BOE, regir√° la convocatoria del presente a√Īo 2009, cuyos ex√°menes comenzar√°n a celebrarse probablemente en el mes de octubre. Las modificaciones que introducen son de la suficiente importancia como para que el coste en t√©rminos de tiempo, esfuerzo y √°nimo necesario para afrontar estos ex√°menes con garant√≠as sea muy elevado para los aspirantes.

Es indudable, y en muchas ocasiones el CEF hace propuestas en este sentido, que existen numerosos factores que pueden y deben aconsejar la introducci√≥n de modificaciones en los programas de acceso a los distintos Cuerpos de la Administraci√≥n. Abogamos, por lo tanto, para que en este tipo de oposiciones se comuniquen con suficiente antelaci√≥n, al igual que ya se hace en algunos casos, en los que se publican casi un a√Īo antes los programas que han de regir las siguientes convocatorias.

 

Angela de las Heras
Jefe de Estudios del √Ārea de Oposiciones del CEF.